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David
contra Goliath o prestadores versus prestadores
No es fácil. Somos David.
Difícil es conseguir que los odontólogos se reúnan para analizar la
situación.
Si se reúnen, difícil es conseguir que dejen de relatar los débitos
que inventan las prepagas y se aboquen a analizar el origen de los
problemas y los caminos para su solución.
Difícil es lograr que, después de concurrir una vez, sigan haciéndolo.
Y, cuando pese a ello, se logra la concurrencia abnegada de unos
cuantos y un esbozo de programa de acción, aparecen obstáculos que
provienen del interior de nuestras propias instituciones, sean las
primarias, secundarias (FOCIBA) o terciarias (CORA).
El enemigo ( Goliath ), feliz. Cuanto menos unidos estamos los
dentistas, mejor.
El rédito
concreto que dejó la 2º Jornada Sobre Ejercicio Profesional realizada
en octubre de 2004 fue que una decena de colegas se autopropuso para
colaborar en las tareas que FOCIBA resolviera llevar a cabo a favor
del trabajo profesional. La convocatoria de la Jornada no estuvo
dirigida sólo a los socios de las 6 entidades primarias que componen
FOCIBA sino a todos los odontólogos de la Capital. Algunos de los
autopropuestos no pertenecían a ninguna de ellas.
En algunas instituciones primarias estas incorporaciones no fueron
vistas con buenos ojos.
Se
consideró impropio que tales colegas formaran parte de una comisión.
Téngase en
cuenta que sólo se trataba de una comisión auxiliar del Comité
Ejecutivo de FOCIBA, que estaba dirigida por el propio vicepresidente
de FOCIBA, que las propuestas de la Comisión fueron –sin excepción-
elevadas para su aprobación al Comité Ejecutivo y que, en ningún caso,
sus integrantes asumirían responsabilidades públicas en nombre de la
Federación.
El argumento que se esgrimió tiene cierta validez formal. FOCIBA está
integrada por las entidades primarias y sólo los socios de éstas
pueden integrar organismos de la Federación. Pero el argumento empieza
a desdibujarse cuando se sostiene que esos socios tienen que tener el
aval de sus primarias para formar parte de alguna comisión.
Esto sería
comprensible si se tratara de designar a candidatos para formar parte
del Comité Ejecutivo o si hubiese que designar una comisión especial,
con responsabilidad institucional, para representar a FOCIBA por un
tema puntual ante un organismo nacional o extranjero; pero ...
reflexionemos. Estamos hablando de un grupo de voluntarios dispuestos
a perderse noches de reuniones elaborando planes que sirvan al
conjunto de la profesión. Aplaudámoslos!!!
No los
aplaudimos, pero, finalmente, no se impidió el funcionamiento de la
comisión.
Hubiéramos
sido más felices si en vez de una decena de voluntarios se hubiera
autopropuesto un número mayor de colegas. Al fin de cuentas, uno de
los déficit de FOCIBA es la ausencia de brazos para la realización de
sus tareas. Y, para comprobarlo, véase el número de miembros del
actual Comité Ejecutivo de FOCIBA que participa en la labor cotidiana
de la Federación. Varios de sus integrantes son directivos con
responsabilidades importantes en sus primarias y, en consecuencia,
imposibilitados de agregar más tareas a su actividad diaria.
Los resultados se notan.
Gente es lo que hace falta.
A veces, en el afán de cuidar la extrema pureza de los principios o
por un criterio muy reglamentarista cercenamos nuestras propias
posibilidades de crecer. Los principios deben ser cuidados, sí, y los
reglamentos están para ser cumplidos, sí, pero el espíritu que
impregna a ambos es lo que debe aflorar y no la letra fría. Somos
nuestros propios castradores.
Se aproxima
la fecha de renovación de autoridades de FOCIBA. Seguramente el tema
de las candidaturas estará rondando ya en la cabeza de algunos
dirigentes. ¿Qué es lo que importa, cuando se piensa en candidatos?
¿Qué se pretenderá de los futuros directivos?
Alguna vez ya lo dijimos: honradez, abnegación, tiempo, experiencia
institucional, amplitud de criterio, respeto por opiniones ajenas y
además .... ideas.
Y entre otras ideas, buscar el mecanismo para lograr concretar eso que
es tan frecuente oír en las reuniones y nunca se consigue: “tenemos
que unirnos”.
Por ejemplo, ¿no sería buena idea que FOCIBA convoque a todos los
conglomerados de odontólogos de la Ciudad de Buenos Aires (primarias
de FOCIBA, instituciones no pertenecientes a FOCIBA, representación de
hospitales odontológicos, servicios odontológicos de hospitales
públicos y también de colectividades, autoridades universitarias) a
discutir –con temario previamente elaborado- una acción mancomunada de
beneficio para todos?
He aquí una propuesta para los futuros directivos de FOCIBA. Pero ...
si se logra, no nos autolimitemos.
La
actividad gremial –al menos en FOCIBA- no da lucro ni prestigio. Pero
parecería que la aparición de otros actores en el escenario, aún en
papeles totalmente secundarios, provoca cierto escozor. ¿Por qué? ¿A
qué hay que temer? ¿A que perdamos nuestro pedacito de poder? ¿A que
aparezcan propuestas mejores que las nuestras?
No nos confundamos. No malgastemos energías. La lucha no es de
algunos David contra otros David. El enemigo es Goliath.
De lo que se trata es de hacer las cosas lo mejor posible. ¿Se
olvidaron cómo actuó San Martín en Guayaquil?
Isaac Rapaport
Julio 2005
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