A 100 años de la Reforma Universitaria

Durante la segunda década del siglo XX se produjeron trascendentes sucesos a nivel nacional e internacional que incidieron notoriamente en la conciencia de enormes sectores de la humanidad. Baste recordar la Primera Guerra Mundial, que significó la mayor pérdida de vidas humanas en un conflicto bélico (1914-1918), la primera elección en nuestro país por medio del voto secreto y obligatorio, que llevó a la presidencia a Hipólito Yrigoyen (1916), la Revolución Rusa, que implicaba por primera vez un gobierno de trabajadores en el poder (1917).

Los historiadores coinciden en afirmar que esos acontecimientos constituyeron el catalizador que provocó en Córdoba el pronunciamiento estudiantil conocido como la Reforma Universitaria, que se conmemora cada 15 de junio y que en el año actual cumple su centenario. El movimiento se extendió de inmediato a otras universidades del país y del continente.

La revuelta de los estudiantes cordobeses fue la consecuencia de su rechazo a una universidad arcaica frente a la cual proponían innovaciones tendientes a modernizar y democratizar la enseñanza.

No fue fácil propiciar medidas como, por ejemplo, la presencia de los estudiantes en el gobierno universitario, la periodicidad de las cátedras, la elección de los profesores en concurso por oposición, la gratuidad de los cursos, es decir, disposiciones mediante las cuales se desalojaban criterios dogmáticos en la enseñanza y autoritarios en la conducción.

Los jóvenes cordobeses, como lo expresaban en el “Manifiesto Liminar” redactado por Deodoro Roca, percibían la íntima relación entre una Universidad retrógrada y las desigualdades sociales, por lo que alentaban los cambios que indujeran a un desarrollo de la Educación Superior pública acorde a las necesidades del país y al alcance de toda la población.

Como en todas las luchas donde se enfrentan los buscadores del progreso y quienes pugnan por el mantenimiento de lo viejo, también el proceso reformista sufrió idas y vueltas, que aún perduran.

La batalla continúa. Cien años después de la rebeldía estudiantil, el tema sigue en debate. Los participantes de  la III Conferencia Regional de Educación Superior que se lleva a cabo del 10 al 15 de junio en Córdoba discutirán un Plan de Acción para América Latina y el Caribe donde quede ratificada la responsabilidad de los Estados en garantizar la Educación Superior como bien público y derecho humano y social.

Los resultados del evento pondrán en evidencia si los gobiernos han comprendido cabalmente el clamor renovador de los estudiantes reformistas de 1918.

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